Hilo narrativo 3
El bosque susurraba secretos prohibidos. Sólo ciertas personas interpretaban su significado. Las llamadas a unirse a él.
El resto siguió como si tal cosa. Sí que hablaron entre ellos de esos zumbidos extraños que no les dejaban conciliar el sueño en la noche o la siesta. El resto del día ni se daban cuenta, pues el ruido de su actividad estaba unos decibelios por encima.
Rigane era la que veía y oía, aún sin saber que se decía. Advirtió cómo algunas personas transportaban ciertas compras allí.
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