Hilo narrativo 26
La senda surgió bajo sus pies. Había separado todo tipo de hierbajos. Tenía los bajos del pantalón casi desgarrados, por los tirones, al querer desembarazarse de los largos garfios de enredados hilos con pinchos de las muchas zarzas encontradas en su trayecto. Pero no cejó en su empeño. Sabía que tocaba ir por ahí, y al fin el sendero le dio la razón. Los que le seguían y criticaban guardaron silencio avergonzados. ¡Qué era un simple arañazo, si al fin podrían huir de la crueldad del tirano.
Encontraron la entrada a la cueva que atravesarían bajo las montañas. Sus víveres eran escasos. Otros, en otro tiempo superaron los montes con hielo y frío. Era verano.
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