Hilo narrativo 32
La mañana invitaba. Había dejado de llover y en el cielo ni una sola nube.
Salimos alegres con los perros y el ganado, aunque la tierra tenía sus charcos.
Las vacas agradecían salir del establo.
Nosotros también.
Era una gozada verlas trotonas en la explanada de hierba fresca.
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