Hilo narrativo 39
Al fin, el viajero cruzó el último puente, dejando tras de sí aquello que creía debía llevar consigo, cuando salió en busca de su destino. Las compañías lastre, fueron lo primero. El equipaje. Libros y utensilios. No necesitaba esas cargas para ese viaje. Allí donde iba no las necesitaría. Se proveería. Así lo anunciaba el predicador que le animó a dejar su casa y hacienda. Su palabra le embriagó. Nunca antes había sentido ese impulso. Nunca. Cuando vio a las gentes escuchándolo, primero se quejó porque obstaculizaban su paso, pero al ver la mirada que le hablaba a él, bajó de su montura y escuchó. Nunca más le bastó lo que la vida le ofrecía. Su hermana quiso que se quedara. No lo convenció. Su vida era insulsa. Vacía. Tenía, por primera vez, un sueño que perseguir. Ella lloraba. Se quejaba de que la dejaba sola. Que sin él tendría que buscarse otro lugar.